Hola Akachanes! Espero que estéis bien amores!
Porque yo no tanto...
Hace ya dos meses y pico desde la última entrada, y eso que se supone que ésto iba a ser un diario de mi vida xd. Pero lo importante es que estoy aquí ya!
Os voy a contar lo último desde junio. En junio, en compañía de mi hermana, mi padre, y una buena amiga, me enfrenté a la última etapa de mi carrera universitaria: la exposición del TFG.
Tuvo que estar muy bien, porque me pusieron sobresaliente 9, y allí estaba yo, con la felicidad de la persona que ha estado 5 años viviendo en una pesadilla constante, tanto por parte propia, como de las de muchos de sus compañeros, que, por lo que veo, no eran tan buenas personas como te hacen pensar a principios de primero. Me alegro, al menos, de poder pasar página, después de lo que pareció ser un cambio importante, un salir y entrar de gente en mi vida, pero que acabó siendo una encerrona más interna en mi subsconciente.
Quería conocer muchas personas, que me ayudaran a salir de mi bache de hastío vital, pero que me acabaron hundiendo más, por lo que tuve que sacar las garras, y quedarme finalmente solo...
Pero no me voy a poner como el rey del drama que soy; también recuperé a una vieja amiga de aquella época, y con la que seguro me espera un destino incierto, pero mejor que el panorama anterior.
Finalizada la carrera, tenía pensado descansar, y publicar mi libro, el cual, sin comerlo ni beberlo, consiguió casi 160 descargas la primera semana de su lanzamiento. Otro día hablaré de ello, y de los nuevos libros que estoy haciendo para publicarlos, además de mi próximo sencillo, que a ver cuando lo hago porque se me va siempre la cabeza.
Pero de lo que quería hablar antes de que se me hiciese más tarde, es de mi viaje a Cantabria, a Asturias y Zamora, el cual tiene mucho que contar, sobretodo lo que allí pasó.
Digamos, para empezar, que el viaje fue, si bien no lo tenía planeado, un continuo "lagrimal" de dolor, pues desde el primer día, ya me encontraba llorando a chorro limpio.
Comencemos, pues, por el principio, cuando nos hospedamos en Zamora el primer día. Me acuerdo de que antes de ir de viaje, había tenido problemas con Ali, el cual, como no creo que vaya a leer esto, no creo que le importe que use su nombre de verdad. La cosa es que siempre desde los dos últimos meses que hemos vuelto a hablar, casi todo ha sido una pelea por ver quien de los dos iba a ver al otro.
Por si no os lo he contado, Ali y yo nos conocimos hace tres años, cuando, en proceso para ir a Taiwán, él contactó conmigo por una aplicación gay, y lo agregué al Facebook, pero al ver que vivía en Dubái, y encima era de Pakistán, no os esperaréis que la cosa iba a ser muy bonita y armoniosa, no? A nosotros nos enseñan que las personas que viven en esos mundos viven en otra liga (vaya, con lo del tema de la sharia, y los terroristas), por lo que no me fiaba (y a veces me sigo sin fiar) en él. Él pensaba que me lo tomaba a cachondeo, cuando en realidad, era lo contrario: no se tiene normalmente la sensación de conocer a alguien realmente, incluso en persona, y yo aún no lo conocía muy bien, así que era normal que no me fiara de él.
Total, que al final, entre una cosa y otra, acabamos peleados después de llegar a Taiwán, y no nos volvimos a hablar hasta este año, pero se nota que no es lo mismo que la primera vez: ahora está más lejano, y peleamos mucho, porque quiere que vaya a Dubái, y no pienso ir, porque aún no me fío de que quiera sexo o lo que sea, y tengo miedo de que pase algo, la verdad, pero hay algo dentro de mi que me dice que pasa algo con él, no sé por qué.
En fin, que me llevé todo el viaje discutiendo con él, y acabé llorando, porque él se cree que soy un niño mimado, y que no quiero ir a Dubái, pero no tengo dinero, tengo una familia controladora, y, sinceramente, ganas de salvar mi cuello. Pero por dentro, tengo la amarga sensación, de que creo que es él, lo cual no lo sé con exactitud, porque se supone que por sueños premonitorios, me quedan de 6 ha 8 o 9 años para casarme, y vete tú a saber cuándo puñetas vendrá él. Sólo sé cosas acerca de su aspecto físico, y su altura, pero poco más acerca de su rostro. También tengo una pista vaga de su nombre, y es que empieza con A, pero ya está.
La cosa es que me hizo llorar, y mis padres me hicieron llorar aún más, porque el primer día, y en un bar por la noche, mi madre y yo discutimos, como miles de veces antes, sobre mi gordura, que comía mucho (había pedido 6 croquetas normales), y me comparaba (mal, como siempre) con los demás alrededor, pero méate, que cada vez que iba a hablar, me paraba diciendo que no iba a discutir, como diciendo: yo te lo cuento, te humillo delante de los demás, te dejo como una mierda delante de los demás, pero yo no voy a discutir porque obviamente tengo razón y te aguantas, o eres fuerte o te jodes. Consiguió que me enfadara, y mi padre y mi hermana, como si no hubiera pasado nada, me preguntaban si me pasaba algo (no, no me pasa nada, pues claro, por qué iba a esta yo con cara de matarte? Mira que tenía ganas de matar a alguien), y cuando volvimos, la puerta automática del hotel se me cerró, y me hizo un moratón, y yo, que había estado aguantando mis lágrimas un rato, ya no pude contenerme, y con todo mi cabreo, aparté a todo el mundo, y fui subiendo las escaleras corriendo para llegar al cuarto, y cuando llegué a la puerta, y veía que ellos habían llegado, y se estaban despidiendo y tal, abrí la puerta, y la cerré con un portazo, y me fui a la cama a llorar, a lo cual me dijo mi hermana que "no era para tanto, que yo parecía hacer enfadar a mamar por hacer lo que quería", ya era el colmo que había que escuchar ese día: perdona, pero es que no como lo que quiero por hacerla enfadar, es que si tengo ganas de comer croquetas, las como, que luego en casa nunca las pone, y para tres o cuatro veces que como croquetas al año, encima caras largas y charlas desagradables! Anda y que se fueran a la mierda máxima!
Total, que cuando mi hermana se fue a dormir, seguí llorando, y los días siguientes no fueron ya buenos a partir de entonces: cada comida, cada mirada, cada bronca, cada tontería, me desquiciaba, y hacía que perdiese los nervios, y, en el mejor de los casos, hacía que llorase en todos lados: coche, cuando estaba solo, en el balcón del último hotel, en la cama, en el baño...estaba harto de todo eso, siempre igual: no soy capaz de ser seguro de mi mísmo, no soy capaz de ser como soy, de sonreír, porque me amargo en este entorno, siempre controlando, siempre infravalorando, todo desde el punto de vista de la "preocupación familiar"...que horror, que pesadilla de la que no me puedo levantar hasta que me vaya de esta casa...
Ah, pero esperad que ahora viene lo mejor, y es que el día que me echó la bronca en el bar, le dije que ojalá me pudiera ir y no verla más, pero claro, ya tenía que saltar y decir algo para dejarte peor: "pues vete.....ah, que no puedes, que no has traído dinero".
Lo que más odio, es no tener un trabajo y un dinero que me permitan irme de casa..vivir aquí es como vivir en una cárcel que desde fuera parece perfecta, pero que por dentro es una pesadilla psicológica que he tenido que aguantar 22 de mis 23 años. Seré yo, que no puedo aguantar tonterías, y comentarios "extra", pero ya no podía más. Muchas veces estaba en el viaje, y se me olvidaba que estaba de viaje. Me ponía mi mp3, y miraba al mar, a las montañas verdes, a olvidarme que estaba con nadie, a querer desaparecer.
Odio tener que decir que, a veces, cuando estábamos en un puente, o en una montaña, deseaba que hubiera un despredimiento, y me cayese con el puente o parte de la montaña, para no tener que aguantar tanta mierda psicológica, pero al rato, intentaba volver a mis cabales, para, finalmente, rendirme, y acabar llorando de frustración e impotencia.
El viaje se acabó volviendo "soportable", y, cuando por fin supe que era el día de vuelta, estaba feliz, porque sabía que mi vida tenía que cambiar, y comenzar a moverme más por mí mismo...pero de nuevo, las lágrimas no tardaron en llegar: otra nueva pelea con Ali hicieron que acabase llorando de frustración, y acabase pensando que me voy a rendir con el amor: osea, si realmente él me comprendiera, que le importaría volver a venir? No me importa esperarle, pero por qué no intenta comprender que mi situación no es como la suya, que la mía es la de alguien atrapado....
En fin, voy a dejarlo, porque me enervo, pero en fin, espero que no por ésto os creáis que estoy muy loco, solo un poco, pero mejorará cuando me vaya xd
Un beso!
Porque yo no tanto...
Hace ya dos meses y pico desde la última entrada, y eso que se supone que ésto iba a ser un diario de mi vida xd. Pero lo importante es que estoy aquí ya!
Os voy a contar lo último desde junio. En junio, en compañía de mi hermana, mi padre, y una buena amiga, me enfrenté a la última etapa de mi carrera universitaria: la exposición del TFG.
Tuvo que estar muy bien, porque me pusieron sobresaliente 9, y allí estaba yo, con la felicidad de la persona que ha estado 5 años viviendo en una pesadilla constante, tanto por parte propia, como de las de muchos de sus compañeros, que, por lo que veo, no eran tan buenas personas como te hacen pensar a principios de primero. Me alegro, al menos, de poder pasar página, después de lo que pareció ser un cambio importante, un salir y entrar de gente en mi vida, pero que acabó siendo una encerrona más interna en mi subsconciente.
Quería conocer muchas personas, que me ayudaran a salir de mi bache de hastío vital, pero que me acabaron hundiendo más, por lo que tuve que sacar las garras, y quedarme finalmente solo...
Pero no me voy a poner como el rey del drama que soy; también recuperé a una vieja amiga de aquella época, y con la que seguro me espera un destino incierto, pero mejor que el panorama anterior.
Finalizada la carrera, tenía pensado descansar, y publicar mi libro, el cual, sin comerlo ni beberlo, consiguió casi 160 descargas la primera semana de su lanzamiento. Otro día hablaré de ello, y de los nuevos libros que estoy haciendo para publicarlos, además de mi próximo sencillo, que a ver cuando lo hago porque se me va siempre la cabeza.
Pero de lo que quería hablar antes de que se me hiciese más tarde, es de mi viaje a Cantabria, a Asturias y Zamora, el cual tiene mucho que contar, sobretodo lo que allí pasó.
Digamos, para empezar, que el viaje fue, si bien no lo tenía planeado, un continuo "lagrimal" de dolor, pues desde el primer día, ya me encontraba llorando a chorro limpio.
Comencemos, pues, por el principio, cuando nos hospedamos en Zamora el primer día. Me acuerdo de que antes de ir de viaje, había tenido problemas con Ali, el cual, como no creo que vaya a leer esto, no creo que le importe que use su nombre de verdad. La cosa es que siempre desde los dos últimos meses que hemos vuelto a hablar, casi todo ha sido una pelea por ver quien de los dos iba a ver al otro.
Por si no os lo he contado, Ali y yo nos conocimos hace tres años, cuando, en proceso para ir a Taiwán, él contactó conmigo por una aplicación gay, y lo agregué al Facebook, pero al ver que vivía en Dubái, y encima era de Pakistán, no os esperaréis que la cosa iba a ser muy bonita y armoniosa, no? A nosotros nos enseñan que las personas que viven en esos mundos viven en otra liga (vaya, con lo del tema de la sharia, y los terroristas), por lo que no me fiaba (y a veces me sigo sin fiar) en él. Él pensaba que me lo tomaba a cachondeo, cuando en realidad, era lo contrario: no se tiene normalmente la sensación de conocer a alguien realmente, incluso en persona, y yo aún no lo conocía muy bien, así que era normal que no me fiara de él.
Total, que al final, entre una cosa y otra, acabamos peleados después de llegar a Taiwán, y no nos volvimos a hablar hasta este año, pero se nota que no es lo mismo que la primera vez: ahora está más lejano, y peleamos mucho, porque quiere que vaya a Dubái, y no pienso ir, porque aún no me fío de que quiera sexo o lo que sea, y tengo miedo de que pase algo, la verdad, pero hay algo dentro de mi que me dice que pasa algo con él, no sé por qué.
En fin, que me llevé todo el viaje discutiendo con él, y acabé llorando, porque él se cree que soy un niño mimado, y que no quiero ir a Dubái, pero no tengo dinero, tengo una familia controladora, y, sinceramente, ganas de salvar mi cuello. Pero por dentro, tengo la amarga sensación, de que creo que es él, lo cual no lo sé con exactitud, porque se supone que por sueños premonitorios, me quedan de 6 ha 8 o 9 años para casarme, y vete tú a saber cuándo puñetas vendrá él. Sólo sé cosas acerca de su aspecto físico, y su altura, pero poco más acerca de su rostro. También tengo una pista vaga de su nombre, y es que empieza con A, pero ya está.
La cosa es que me hizo llorar, y mis padres me hicieron llorar aún más, porque el primer día, y en un bar por la noche, mi madre y yo discutimos, como miles de veces antes, sobre mi gordura, que comía mucho (había pedido 6 croquetas normales), y me comparaba (mal, como siempre) con los demás alrededor, pero méate, que cada vez que iba a hablar, me paraba diciendo que no iba a discutir, como diciendo: yo te lo cuento, te humillo delante de los demás, te dejo como una mierda delante de los demás, pero yo no voy a discutir porque obviamente tengo razón y te aguantas, o eres fuerte o te jodes. Consiguió que me enfadara, y mi padre y mi hermana, como si no hubiera pasado nada, me preguntaban si me pasaba algo (no, no me pasa nada, pues claro, por qué iba a esta yo con cara de matarte? Mira que tenía ganas de matar a alguien), y cuando volvimos, la puerta automática del hotel se me cerró, y me hizo un moratón, y yo, que había estado aguantando mis lágrimas un rato, ya no pude contenerme, y con todo mi cabreo, aparté a todo el mundo, y fui subiendo las escaleras corriendo para llegar al cuarto, y cuando llegué a la puerta, y veía que ellos habían llegado, y se estaban despidiendo y tal, abrí la puerta, y la cerré con un portazo, y me fui a la cama a llorar, a lo cual me dijo mi hermana que "no era para tanto, que yo parecía hacer enfadar a mamar por hacer lo que quería", ya era el colmo que había que escuchar ese día: perdona, pero es que no como lo que quiero por hacerla enfadar, es que si tengo ganas de comer croquetas, las como, que luego en casa nunca las pone, y para tres o cuatro veces que como croquetas al año, encima caras largas y charlas desagradables! Anda y que se fueran a la mierda máxima!
Total, que cuando mi hermana se fue a dormir, seguí llorando, y los días siguientes no fueron ya buenos a partir de entonces: cada comida, cada mirada, cada bronca, cada tontería, me desquiciaba, y hacía que perdiese los nervios, y, en el mejor de los casos, hacía que llorase en todos lados: coche, cuando estaba solo, en el balcón del último hotel, en la cama, en el baño...estaba harto de todo eso, siempre igual: no soy capaz de ser seguro de mi mísmo, no soy capaz de ser como soy, de sonreír, porque me amargo en este entorno, siempre controlando, siempre infravalorando, todo desde el punto de vista de la "preocupación familiar"...que horror, que pesadilla de la que no me puedo levantar hasta que me vaya de esta casa...
Ah, pero esperad que ahora viene lo mejor, y es que el día que me echó la bronca en el bar, le dije que ojalá me pudiera ir y no verla más, pero claro, ya tenía que saltar y decir algo para dejarte peor: "pues vete.....ah, que no puedes, que no has traído dinero".
Lo que más odio, es no tener un trabajo y un dinero que me permitan irme de casa..vivir aquí es como vivir en una cárcel que desde fuera parece perfecta, pero que por dentro es una pesadilla psicológica que he tenido que aguantar 22 de mis 23 años. Seré yo, que no puedo aguantar tonterías, y comentarios "extra", pero ya no podía más. Muchas veces estaba en el viaje, y se me olvidaba que estaba de viaje. Me ponía mi mp3, y miraba al mar, a las montañas verdes, a olvidarme que estaba con nadie, a querer desaparecer.
Odio tener que decir que, a veces, cuando estábamos en un puente, o en una montaña, deseaba que hubiera un despredimiento, y me cayese con el puente o parte de la montaña, para no tener que aguantar tanta mierda psicológica, pero al rato, intentaba volver a mis cabales, para, finalmente, rendirme, y acabar llorando de frustración e impotencia.
El viaje se acabó volviendo "soportable", y, cuando por fin supe que era el día de vuelta, estaba feliz, porque sabía que mi vida tenía que cambiar, y comenzar a moverme más por mí mismo...pero de nuevo, las lágrimas no tardaron en llegar: otra nueva pelea con Ali hicieron que acabase llorando de frustración, y acabase pensando que me voy a rendir con el amor: osea, si realmente él me comprendiera, que le importaría volver a venir? No me importa esperarle, pero por qué no intenta comprender que mi situación no es como la suya, que la mía es la de alguien atrapado....
En fin, voy a dejarlo, porque me enervo, pero en fin, espero que no por ésto os creáis que estoy muy loco, solo un poco, pero mejorará cuando me vaya xd
Un beso!