Hola akachanes:
La verdad, no pensaba que volviera a escribir aquí, pero hace poco, y por tener algo de salud mental y no guardarme más dramas en mi cabeza, decidí volver a las andadas y escribir un diario, a la par que un diario de los sueños y de la ley de atracción, y otro para las cosas negativas o que no quiero en mi vida.
La última entrada del blog fue el 12 de diciembre de 2019, y desde ahí, han pasado tantas cosas que como os las cuente en una sola entrada de colapsa el blog, pero no os preocupéis, que intentaré hacer una síntesis de todo lo que ha ido pasando a lo largo de este año y medio.
La verdad, me alegré mucho de que 2019 acabara, porque, sinceramente, entre lo que me pasó con el moro, las continuas discusiones en mi casa y las múltiples tonteras en mi trabajo y en mi ambiente personal, sobre todo el 31 de diciembre, que tuve que pasarlo de aquella manera (se estropearon un par de cosas y encima me llevé una bronca simplemente injustificada sin haber hecho nada), pedí a Dios y al Universo con muchísima fuerza que las próximas Navidades las pasara junto a mi familia, que ya no podía más, que mi vida estaba tomando un rumbo que no me gustaba, y me sentía regular.
Recuerdo que estaba con mis amigos, y nos dijimos a nosotros mismos que el año 2020 iba a cambiar nuestra vida de arriba a abajo: iba a poder promocionar mi música, embarcarme en más proyectos, incluso podría plantearme algún alquiler a corto plazo en un piso para poder así independizarme, y fue de esta forma como comencé el año de muy buena forma, positivo, a pesar de la mierda que tenía que tragarme a mi alrededor, y tonteras laborales con personas que simplemente, se comportaban de manera infantil y me hacían la vida un poco más complicada, pero, pensando yo que muy probablemente, al año siguiente estaría cumpliendo mis sueños, ¿qué me importaba?
Sin embargo, y antes de tener un descanso de 15 días del trabajo, en período de noche. comencé a sentirme muy muy mal, y alrededor de mi, mis parientes más cercanos y amigos también se pusieron muy malos; todos pensamos que se trataba de una gripe, pero toda la semana de noche, comencé a tener fiebres altas, mareos, y llegué a vomitar sangre, recordando que ese día cierta persona decidió usar mi cansancio de ello para indicar que me había pirado antes de lo que tenía que hacer, pero como siempre, decidí ignorarlo, y me puse ya mejor.
Un par de semanas después, el preciado descanso de 15 días, en el cual, y debido a las discusiones en casa sobre mi futuro, debí desaparecer casi todos los días y quedar con uno de mis mejores amigos en casa de su padre, donde tomábamos algo, hablábamos de nuestros sueños y de todo lo que queríamos hacer: viajar, ir a otras partes, conocer personas nuevas, y quién sabe, por fin algún papito u hombre serio para algo más significante en nuestra vida. Celebré mi cumpleaños en febrero, rodeado de mis amigos y en una fiesta maravillosa, y que aún recuerdo, pero poco después nuestras vidas cambiaron para siempre.
Volví a trabajar poco después de comenzar marzo, para, 10 días más tarde, darme cuenta de que nuestras vidas cambiarían en un giro de 360 grados, y nada volvería a ser lo mismo, pues durante finales de febrero, en los medios nos hablaban de una enfermedad de la que no se sabía mucho, pero que había llegado de China, y había sido altamente contagiosa en Italia, vecino nuestro. Aquí no se echaba mucha cuenta, pero de pronto, y justo cuando me incorporé, a eso de un par de días, un brote de contagios se apoderó de nuestro país, y la gente entró en pánico. Yo no soy mucho de entrar en pánico, pero si es verdad que en el trabajo teníamos pocas herramientas para enfrentarlo, y claro, en un trabajo como el mío, en un hotel, de cara al público, hubiera sido muy probable que pasara algo, así que todos nosotros poco antes de dejar de trabajar, llevábamos mascarillas y guantes para no tocar nada, pues se decía que el virus de la enfermedad era altamente contagioso.
La gente, inclusive mis compañeros, estaban aterrados, pues tan poca información, tanta alerta del Gobierno, y además, poner a la gente en tanto estrés, hizo que la gente se volviera loca y fuera a dejar literalmente los supermercados. En el trabajo, todos nosotros estábamos preocupados porque todo parecía ser muy peligroso, y cuando ibas a trabajar en esos días, la policía estaba en todos lados, y me sentía muy nervioso al ver a las personas andar rápido por la calle para quitarse de en medio, como si tuviéramos miedo, como si huyésemos de algo. Cuando íbamos a trabajar, no veíamos la hora de hacer como los demás, y volver a casa sanos y salvos, porque además, el Gobierno decretó un Estado de Alarma, y no había apenas nadie por la calle, y la sensación de seguridad, que ya de por si en mi ciudad es así así, empeoró, o al menos lo hizo para mi.
Cuando trabajábamos, también hubo que evacuar a los clientes del hotel, y me dio especial dolor por una pareja americana (aunque también te digo que si se ven las noticias y ves que España está al lado de uno de los focos de contagio, no vengas hija) que se encontró envuelta en el caos, y hubo que evacuarla para que cogieran vuelos de emergencia a América, porque iban a cerrar las fronteras en unos días, y estaban muy asustados, gracias a Dios que pudieron irse.
Poco después de decretar el gobierno la cuarentena obligatoria para todo el país, de hecho, 3 o 4 días después, nos pedían desde el trabajo (me acuerdo además que fue el último, junto con mi jefe, en ir a trabajar el último día) que nos fuéramos a casa, en una situación en la que no se sabía que iba a pasar con nuestro empleo (en ese momento, me faltaba más de un mes de contrato) y cuándo íbamos a volver, y fue así como comenzó mi cuarentena el 16 de marzo de 2020, creo.
No puedo evitar llorar mientras escribo ésto, cuando en el momento en el que sucedió lo que os estoy contando, ni siquiera me inmuté por lo que pasaba, me limité a irme a casa y pasar lo que hubiera que pasar, pero ahora, cuando te paras a pensarlo, y a pesar de que mi vida en comparación con la de muchas personas, no ha sufrido tantas bajas económicas, porque vivo con mis padres, y la verdad, estar en casa dos meses no me preocupaba (en tercero de carrera no salía en meses de casa), te paras a reflexionar y te das cuenta, de que todo lo que se había hablado el primer día del año, todos esos propósitos que uno de marca tarde o temprano, esas ganas de que cambiara mi vida, de cumplir mis sueños y todo lo que deseaba hacer, como los de muchas personas, se paró.
Nos dijeron en menos de una semana, después de una vida de "después lo hago", "no tengo ganas", "me veo obligado", "quiero hacer tal o cual", "me voy de viaje", "voy a quedar con mis amigos", "voy al médico o a comprar", "visitamos a la tita?", que nuestra vida no podía continuar, que la pusiéramos en pausa, que ahora lo importante era sobrevivir, que no sabíamos lo que iba a pasar mañana, que nuestras vidas habían pasado de ser un estado activo a una cosa que tuvimos que aplazar para ver el día siguiente, una situación de incertidumbre, un "día de la marmota" durante meses en los cuales todos nos agobiábamos hasta el borde del colapso, algunos porque estaban acostumbrados a salir y tomar algo, otros porque queríamos mudarnos o que nuestra vida cambiase y seguíamos en casa familiar, y otros, simplemente, porque necesitaban ver que sus vidas podían continuar y mejorar; sin embargo, en unos 7 días, nos obligaron a pensar en sobrevivir, en irnos a casa y quedarnos allí, esperando a que un día nuestras vidas volvieran, poco a poco, a girar como la rueda del tiempo. Nos metieron un miedo en el cuerpo y un tremendismo psicológico por la mortalidad del virus, y todos estaban aterrados por ello.
Y por eso estoy llorando, un año después, porque justo recuerdo ese "Manuel, Feliz Año Nuevo, verás como este año vas a poder hacer todo lo que esperabas", y que, de pronto, todo se cerrara, todos nos fuimos a casa, y estuvimos dos meses en una situación en la que un país, sin comerlo ni beberlo, y aquejado con la crisis de 2005, con la que venía de los 90s, con la crisis de la sequía, la crisis y la burbuja inmobiliaria del 2008 y de la cual España comenzó a salir 10 años después, pero de la cual no estaba recuperada ni de lejos, dejándonos a los jóvenes un país con sueldos cada vez más bajos y trabajos más estresantes, y de pronto, una crisis que no sólo empeora la situación, sino que paraliza la vida de toda una nación, que se ve privada, no sólo de sus derechos, sino de la libertad, por sobrevivir.
Aún recordaré el día que volví a casa, y cuando salía de trabajo, de camino al bus, pocas personas yendo a toda prisa a casa, y la policía a todo pulmón avisándonos de que las personas que estuvieran en la calle, debían tener justificación, y nos decían repetidamente que nos volviéramos a casa. Cuando me monté en el bus, sólo 3 personas más se montaron, personas que como yo, fueron las últimas rezagadas en recibir el permiso para regresar a casa, y antes de llegar a mi barrio, el bus era fantasma.
Me acuerdo de que antes de bajarme, quise bajar un momento e ir al súper a comprar algo para pasar la cuarentena, pero el conductor, con miedo, me dijo muy amablemente, que dónde vivía, y sin saber si iba a bajar o no, me dijo que me llevaba a casa, que no me fuera andando desde donde quería, que él me llevaba (también te digo que obviamente lo tenía que hacer por reglamento porque mi parada está contemplada en el trayecto jajajajaja pero fue muy amable en decírmelo porque estaba preocupado), así que fui a una tienda, compré un par de cosas cuando bajé en mi casa, y volví a casa.
Los dos meses siguientes fueron un infierno, no porque no esté acostumbrado a estar en casa mucho tiempo, sino porque desde que me levantaba hasta que me acostaba tenía un horario que odiaba, porque sólo después de abrir los ojos, me veía frente al ordenador paterno para ayudar a mi madre, y si no, cada 5 o 10 minutos preguntándome qué hacer, y por otro lado, mi hermana un par de veces a la semana, también pedía ayuda, y acababa por no hacer nada por la mañana porque no tenía tiempo, y como me canso tan rápido, llegó un momento en el que me agobiaba, porque buscaba trabajos, además de que estuve escribiendo un par de libros, pero lo di por perdido al ver que tanto por la mañana como por la tarde estaba teniendo que salir y entrar de mi habitación, y no podía hacer un libro sin estar relajado.
Luego las continuas peleas y discusiones por mentalidades diferentes con mi madre, hicieron que los dos meses que viví la cuarentena se volvieran una pesadilla, hasta tal punto que quería irme pero no podía, porque claro, al estar antes de este estado con libertad para quedar y salir, no tenía que discutir mucho ni tener que aguantar tonteras, pero al estar encerrado dos meses seguidos con una persona que te busca las cosquillas y tú le contestas porque le aguantas poco las pullitas, hace que la situación fuera insostenible, y todos se enfadaran porque nos pedían que lo dejáramos, en especial a mi. Pero a mi no me importa discutir cuando me provocan, porque a pesar de que yo sé que si la ignoro en mi cabeza va a ser genial para mi salud mental, me parece injusto que no pueda dar mi opinión y haya que luchar porque ella ve negro y yo blanco, y somos diferentes, pero gracias a Dios que llegó mayo y comenzamos a salir, poco a poco, y con muchas restricciones, pero pude ver a algunos amigos y descansar, al menos, temporalmente.
Durante el confinamiento y antes, también comencé a practicar la cartomancia y el péndulo, que llevaba ya haciendo desde 2018, y me volví un poquito más espiritual (como para no volverme loco la verdad, necesitaba relajarme de esta manera)
El verano fue bien, aunque a mitades tuve una decepción con un muchacho de Colombia que sólo quería mi dinero, porque después de un tiempo hablando, y diciendo encima que él vivía en Málaga, volvía a España y justo el día antes, hace una llamada súper rara en la que lo pillé pero a base de bien, porque al parecer, el chico tuvo un accidente y atropelló a un padre y su hija, y pedían que yo le diera 2000 euros (que para empezar, cómo sabes lo de euros si eres de colombia?) y que si no, el muchacho iba a la cárcel, porque además el policía decía que este muchacho había dicho que yo era su novio (WHAT?) y yo diciendo que no, que ni de broma, si no lo había visto ni en persona, y al final se llevó un huevo duro, porque desde luego, mi dinero no lo toca nadie. Me decepcioné porque a pesar de ver venir a los oportunistas cuando hablan de dinero, me da rabia que utilicen el hecho de que buscaba o dejaba buscar pareja seria para hacerme daño y robarme, vamos, una vergüenza.
Poco después comencé a tener problemas con un amigo muy interesado, que siempre quería que le leyese las cartas, nos quitaba la comida a un amigo mío y a mi, y para colmo, como digo, era muy machista y tenía unas taras mentales que para qué. Ya el colmo fue que un muchacho de Valencia que quería algo serio, de repente se hace el mongue y no quiere enviar más fotos (porque dice que yo era muy pesado, que no le nacía enviarme fotos, y yo en plan: pues no me fío de un chico al que no le nace enseñarme su cara, y no voy a hablar con un chat, lo siento), y este amigo mío, como era tan egoísta, sólo quería hablar de su vida, y cuando le conté el motivo de mi enfado con el de Valencia, le dio totalmente lo mismo, y siguió hablando de él.....
La madre de mi mejor amiga, que es Vidente, para colmo, me dijo que éste de Valencia no era el hombre, porque además, mentía con su nombre y no le gustaban los hombres, total que cuando lo dijo yo ya lo había mandado lejos, pero no está de más que te adviertan, ¿no?
Ya a este amigo lo mandé a la porra un día que la lió parda, y a pesar de que quiere volver a tener mi "amistad", yo no quiero saber nada de la gente tan interesada, ególatra y convenida, porque además, era un rácano de cuidado, y no estaba dispuesto a aguantar sus tonteras.
Las Navidades de 2020 las pasé con mi familia, pero no pudimos ver a nadie de la familia que no viviera en nuestra casa, así que fueron muy tranquilas, quitando las obvias discusiones y tonteras con mi madre incluso el 31 de diciembre (parece que aquí aún siendo fecha importante siempre da tiempo a pelear un poquito xd)
Este año ha empezado sin pena ni gloria, pero ha ido empeorando: al principio, super ilusionado con mi curso de doblaje, con mis proyectos y todo lo que pensaba hacer.
Pero de golpe y porrazo, y después de mi cumpleaños, como de golpe y porrazo, sufrí un colapso en mi vida a nivel hostia que te deja en el suelo sin poder moverte porque te ha roto los huesos.
Os cuento desde mi cumpleaños, y es que este año, a diferencia de los demás años, que estaba más ilusionado, he estado más apagado, más off, porque veía que mi vida seguía igual que hace un año: en erte, aún con mis padres, todo el día de peleas en casa, ningún momento de tranquilidad, y mis proyectos fracasaban uno tras otro; algunas de mis amistades hicieron de algunas semanas un infierno, o no sé por qué, incluso en mi cumpleaños, sobre todo lo actitud de alguien, me dio la sensación de que mi cumpleaños, mi vida, y mis cosas, ya no giraban en torno a mi, sino que mi propio día de cumpleaños, me sentí incómodo por tener que aguantar situaciones que no me merezco ni siento que me merezca (ya he aguantado mucha mierda para ahora tener que aguantar el dichoso ego ajeno), y al día siguiente, y en una quedada más tranquila, me lo pasé mucho mucho mejor, sin dramas ni tonteras.
Poco después, en marzo y a finales, cuando estaba con mi mejor amiga, hablábamos con su madre vidente, y para sorpresa mía (o no tanto, porque otra amiga me lo ha dicho 100000 veces, y todos los demás también), me dijo que dejara ya de pensar que en las apps de citas u online iba a aparecer el hombre de mis sueños, que si dejaba ya las cosas estas de Internet, dentro de poco, en junio, iba a aparecer por fin esa persona...lo malo es que iba a ser de mi provincia, cosa que no me hizo mucha gracia, pero cuando dijo que era guapo y además, bueno, y le gustaba viajar.......¡QUE ME CASO! jajaja
También me dijo (aunque a ésto no le hago tanto caso) es que lo más probable es que si me voy a vivir fuera de casa al final del año me voy con esa persona que viene, y yo en plan: ehmmm no, que lo conozco poco y quiero tener mi casa para mi un tiempo, GRASIAS! jaja
A la semana siguiente, comenzó el colapso. Al principio, no sabía por qué, pero comencé a dejar de poder dormir (entre 5 y 6 horas, cuando suelo dormir 7 y media u 8), y si no duermo, me pongo de mal humor, rindo muy poco, chillo mucho, y me duele la cabeza, me mareo....y a los pocos días, comencé a dejar de comer, no tenía hambre, y tenía pensamientos muy negativos y autodestructivos en la mente: que si no te llaman para dar clases particulares de tarot o japonés, que si no te ha funcionado este proyecto de cantar, que si el doblaje no te va a dar de comer, que si no te funciona nada y aún sigues así, que si tu familia te anima o más bien se ponen pesados para que estudies un máster, oposiciones, te sigas sacando más títulos de idiomas, pierdas peso, no quedes tanto y vuelta a empezar....
Eso, aunado a que mi madre y yo teníamos discusiones de 1 hora por la mañana en la que me recordaba que los proyectos no iban, que no tenía independencia, que no tenía nada, que si el famoso "tic toc, se te pasa el tiempo, se te pasa el tiempo", "no tienes nada, la gente se mueve, la gente hace muchas cosas, no te pares, no te pares.." hizo que de un día a otro colapsé. Mi vida me exige, ya que no puedo de momento ganar dinero con lo que quiero, que era cantar y las artes, tener una mediación entre mis obligaciones y mis deseos, pero siempre estresado, siempre teniendo que discutir para luchar por mis sueños, pero cada vez más desesperados, porque todo iba demasiado lento, y lo de seguir estudiando, que lo hago sin querer muchas veces, porque no quiero oposiciones, ni quería estudiar un máster, sólo tenía interés en los idiomas, aún sigo en casa en erte, teniendo que ver si algún día me mudaré, y sufriendo la temida abulia, que es en resumen apatía sobre una vida que no quiero y con la cual no me identifico, hizo que colapsara y no parara de llorar, gritar y volverme loco por todo lo que me pasaba.
Además, la llegada de mis gatas a casa hizo que me estresara más, porque mientras que mi familia lo ve como "un compromiso más", yo lo veo como "estoy tan lleno de obligaciones que el día que no me ahogue en ellas será porque vivo a 1000 kilómetros de aquí". Sentía que me hundía en la apatía, el dolor, que nadie entendía mi frustración del mundo moderno, que soy una persona lenta, que necesita procesar las cosas de otra manera, pero nos piden ir tan rápido que, después de mi sueño de cantar, puedo hacer muchas cosas, pero nunca me han preguntado si soy feliz estudiando, o estudiando oposiciones, pero no lo soy, a pesar de que si se obtiene una plaza puedes cantar todo lo que quieras y promocionarte, pero mi cabeza lo ve como que estoy perdiendo el tiempo, que sigo estudiando, que tengo 26 años y nada que quería se cumple (sé que hay gente en mi situación, y que lo entenderá).
Mi amiga por un lado diciendo que andaba en la noche oscura del alma, cosa que no te niego, pero estaba cansado de que la vida fuera tan dura conmigo, y no lo entendía, el por qué todo fracasaba, por qué no le ponía ganas a la vida, por qué no me interesa casi nada, y es que el ambiente en el que estoy no me entiende ni a patadas, y que no, por otro lado, me niego a seguir siendo esclavo de mis obligaciones, por lo que finalmente, decidí mediar entre mis sueños y mi realidad, para, siendo máster, oposiciones, o mis sueños finalmente, pueda obtener mi independencia y descansar de tantas discusiones, justificaciones y estrés.
He decidido hacer un máster en traducción e Interpretación, cosa que me ha gustado mucho, sobre todo la interpretación, pero eso os lo contaré en otra entrada chiquis.
Un besote y nos vemos en la próxima!